Escribe tus mejores Salmos
“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no resbalen”
Salmos 17: 3-5
Una de las historias que me encantan de la Biblia es la historia de David, desde sus humildes inicios, hasta su vida en el palacio. Un hombre como tú o como yo que tenía una verdadera sinceridad delante de Dios. Un hombre imperfecto buscando agradar a Dios, con errores, pecados, pero con un corazón dispuesto a ser transformado por Dios y someterse a su voluntad.
De joven era pastor de ovejas, pero Dios veía en David a un rey, y aunque sus hermanos y hasta su padre no miraban en él un prospecto de rey, Dios si lo miraba, porque Dios no ve lo que el hombre ve, sino que Dios ve el corazón y seguro que David tenía un corazón dispuesto a ser usado por Dios.




































