¿Emocionales o Espirituales?

¿Emocionales o Espirituales?

A veces siento que vivimos en un mundo de emociones en el cual lo espiritual no puede aflorar porque lo emocional obstaculiza todo.

Estamos poco a poco acostumbrándonos a lo emocional antes que a lo espiritual, vamos a la Iglesia como vamos a un club social a ver a nuestros amigos, a platicar con ellos, a cantar de una forma mecánica canticos que ni siquiera entendemos o no sentimos desde lo profundo de nuestro ser cantar, escuchamos mensajes llenos de palabras bonitas pero no espirituales, con grandes cantidades muchas veces de pequeños chistes para hacer más amena la predicación en lugar de desarrollar un mensaje que realmente motive a las personas a caminar con Jesús.

Queremos convertir el evangelio en algo divertido y poco a poco vamos perdiendo la pasión por Dios, aquella pasión que nos lleva a cambiar nuestra forma de vida, aquella pasión que nos lleva a dar todo de nosotros por amor a Dios, por amor a su obra, por amor a las almas perdidas.

Cada día es menos la gente que ganamos para Cristo y mucha la que perdemos a pesar que asisten siempre a las Iglesias. Y es que hay muchos que asisten a las Iglesias pero no necesariamente están viviendo una vida que realmente agrade a Dios. La mayoría salimos de la Iglesia casi igual de cómo entramos, todo porque hemos convertido lo espiritual en emocional.

Reímos, lloramos, saltamos, gritamos y hasta caemos mientras estamos en la Iglesia, pero el día Lunes al salir al verdadero mundo somos personas emocionales y no espirituales, gente que en la Iglesia puede hacer de todo pero en el mundo de afuera no hacemos nada, personas que lloramos a mares en la ministración del servicio dominical, pero que el siguiente día estamos actuando cada vez peor a sabiendas que lo que hacemos es incorrecto delante de Dios.

¿De que me sirve ser emocional si he olvidado ser espiritual?

No estoy en contra de que reíamos, lloremos, saltemos o hagamos cualquier cosa movido más que todo por las emociones, pero me da pena reconocer que hemos dejado de ser espirituales, hemos dejado de amar a Dios como Él se lo merece, hemos dejado de servirle de la forma que deberíamos hacerlo y lo peor de todo: hemos dejado de evangelizar y ganar a otros para Cristo.

Si no hacemos algo pronto vamos a terminar perdiéndonos en el camino, estamos escogiendo los caminos cortos, anchos y de fácil acceso, pero estamos dejando a un lado el camino angosto que Cristo nos señalo que debíamos caminar.

¡Volvamos!, ¡Despertemos!, es hora de darnos cuenta que poco a poco hemos dejado de ser espirituales para convertirnos en emocionales, es hora de regresar al punto de donde nos desviamos en algún momento de la vida y comenzar a caminar nuevamente de la forma que Cristo quiere que caminemos, es momento de volver a sentir aquella pasión real por Dios, esa pasión que te movía a estar dispuesto a hacer todo por Dios, esa pasión que te hacia olvidar de tus necesidades para velar por la obra de Dios.

Es hora de dejar de enfocarnos en nosotros y comenzar a ver nuevamente a Dios, es hora de dejar de pedir tantas cosas y comenzar a ser obedientes a su Palabra y entonces, solo entonces, todas las cosas comenzaran a cambiar, porque Dios bendice a aquellos que se preocupan de sus asuntos, pues al preocuparse de los asuntos de Dios, Él comienza a preocuparse por nuestros asuntos.

Dejemos de ser emocionales y volvámonos nuevamente espirituales, porque siempre, siempre, siempre tendrá mayor provecho, aun cuando todos te critiquen, pues jamás harás algo para Dios sin ser criticado, pero la satisfacción de agradar a Dios siempre será mayor que la satisfacción de agradar a la gente por simple emoción.

¿Espirituales o emocionales? ¡Tú eliges!

“Ustedes son piedras vivas que Dios está usando para construir un templo espiritual. Por lo tanto, acérquense a Jesucristo, pues él es la piedra viva que la gente despreció, pero que Dios eligió como la piedra más valiosa. Además, ustedes son sacerdotes especiales, y por medio de Jesucristo le ofrecerán a Dios los sacrificios que a él le agradan.”
1 Pedro 2:4-5 (Traducción en lenguaje actual)

Autor: Enrique Monterroza
Escrito el 6 de Enero de 2014
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

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