Cómo Pedro
¿Cuántas veces hemos hecho lo que
prometimos no hacer?, ¿Cuántas veces las presiones de la vida nos han hecho
perder la confianza en que Dios hará algo?, ¿Cuántas veces hemos negado
nuestras convicciones con palabras o hechos porque nos hemos sentidos
amenazados?
La historia de Pedro es muy
similar a la que muchos de nosotros vivimos en algún momento de nuestra vida
cristiana. Por algún tiempo hemos andado con el Señor, hemos visto sus obras,
hemos sido testigos de su poder y nosotros mismos somos testimonio de su
misericordia y capacidad de cambiar la vida del ser humano, pero por alguna razón
en los momentos más difíciles de la vida, a veces cedemos a la presión y
terminamos negando a Dios ya sea con hechos, frases o pensamientos.
Jesús estaba reunido con todos
sus discípulos, aquellos hombres que Él mismo había escogido, llamado y
enseñado durante unos cuantos años, esos hombres habían sido testigos de un
poder que no podía ser humano, que solo podía provenir de lo sobrenatural, esos
hombres habían visto sanidades y milagros, habían escuchado palabras y
reflexiones del mismo Cristo, a ellos nadie podía tratar de engañarlos sobre
que Jesús no era el hijo de Dios, porque ellos mismos habían visto y
presenciado que lo era.

























