Caer y levantarse
Aún recuerdo la primera vez que mi hermano mayor me enseño a manejar la bicicleta, me habían comprado una la noche anterior, era de color azul y yo emocionado me había levantado a las seis de la mañana de ese día sábado para aprender a montarla.
Mi hermano tomo el timón y el asiento, mientras yo sentado y con mi pies sobre los pedales; comenzó a impulsarme, a correr a la par mía, dándome la seguridad de que no pasaría nada.
Así mismo dimos varias vueltas y cada vez mas iba tomando la práctica de pedalear y dirigir el timón, en una de esas sin percatarme mi hermano me soltó, me dejo solo, pedalee unos metros antes de darme cuenta que iba yo solo, cuando me di cuenta que mi hermano había quedado muy atrás, algo ocurrió, pareciera que en ese mismo instante perdí todo equilibrio y fui a parar a la acera de un vecino.
Fue mi primera caída en bicicleta, la cual nunca olvidare, un duro golpe, pero mi deseo de poder manejar esa bicicleta hizo que lo intentara muchas veces más, me caí en innumerables ocasiones, pero todas las horas que disfrute sobre mi bicicleta fueron increíbles, mi bicicleta fue mi compañera durante muchos años de mi niñez y juventud.































